viernes, 26 de septiembre de 2008

La profecía. Playoffs por el Lic. Armando Laprevia.

Jabalíes vs Legionarios. Esto que yo dije después del primer partido que iba a transformarse en un clásico, ahora parecen verlo otros, colgándose de mis tetas y llamándolo “derby”. Qué carajo está fumando ese muchacho? O está enamorado de Ricardo Darín? Pero bueno, no por nada yo lo veo todo antes.

Ahora voy a dejar de hablar de aquellos y voy a dedicarme a explicar cómo se van a suceder los actos del sábado.
Pitido inicial y vuela una bandera. NO! No es una, son dos! Los árbitros se miran entre si sin entender lo que sucede.
Hasta que alguien dice: Interferencia # 10 Jabalíes. El otro que tiró la bandera asiente con su cabeza. Pero hete aquí que dicho jugador se encuentra fuera del campo y quienes tiran la bandera no son otros que Calvo y Vasyl, especialista en ver interferencias que solo ellos ven.
Los árbitros (los verdaderos) no acreditan lo que acaban de ver y luego de una pequeña charla penalizan a los Legionarios por uso indebido de la bandera. Los Jabas arrancan con una pequeña ventaja, que no durará mucho por un false start del abanderado Don Fechie Buenamaison. En definitiva, todo vuelve a cero.

El duelo es ceñido, tanto como la remera del umpire principal “La Gaby” que luce como un código de barras para cachalotes.

Pollo, Tierno e Icho parecen complotarse como los rookies malditos. El primero no hace su gracia de conquistar los 2 puntos. El segundo intenta devolver otra patada con idéntico resultado a la anterior y el último se quiebra y comienza a llorar, no porque su hermano le mande energías desde Brunei, sino porque el tackle que acaba de hacer, se lo dan al otro Lettieri.
Por el otro lado no se quedan atrás. Juani, Ismael y Cohen, desde la banca, emparejan las acciones con errores de poca monta. Resultado. Empate. Parece que se llega al suplementario. Final de bandera verde!!! o amarilla, porque el espigado, no pudiendo controlar su instinto, vuelve a cobrar en contra de los Jabas (Empujón por la espalda de Paula, la Sra. de la Saeta Morocha) acto que finalmente les dará el triunfo a estos.

Sin la más mínima chance de equivocarme, me despido hasta la final.

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